Adiós a las togas
Compañeras y compañeros:Ha llegado el momento de comunicaros una decisión importante.El próximo domingo, si todo va bien, recibiré el alta hospitalària tras una intervención quirúrgica compleja en el Hospital del Pilar. No ha sido una operación menor: llevo fusionadas varias vértebras, el sacro y la pelvis. Esto implica un cuerpo distinto, nuevas limitaciones y una manera diferente de afrontar el futuro profesional.No me preocupa tanto el cambio físico como conservar la capacidad de seguir haciendo aquello que siempre ha sido esencial para mí: pensar, escribir y analizar. Mientras esas facultades se mantengan, seguiré activo de otra manera.Lo que sí me ha generado preocupación —y decepción— es la falta de rigor y de humanidad en la gestión tanto de los sistemas públicos como privados de previsión social, especialmente cuando están administrados por entidades que deberían proteger a profesionales que han cotizado durante décadas. Tras casi cuarenta años de cotización, especialmente en la Mutualidad General de la Abogacía, esperaba un trato más empático y coherente con la función que estas instituciones dicen cumplir.Sea cual sea el desenlace administrativo, la realidad es clara: no puedo continuar ejerciendo la profesión en las mismas condiciones. No puedo seguir desplazándome constantemente ni asumir el ritmo físico que durante años he mantenido por todo el territorio. Afortunadamente, hoy existen excelentes profesionales especializados en todas partes, y eso es una buena noticia para la profesión.Creo sinceramente que ha llegado el momento de cerrar una etapa. He dedicado una parte muy importante de mi vida a la abogacía, a menudo en detrimento de mi familia, y ahora toca devolverles ese tiempo.El despacho queda en muy buenas manos. Continuará con Yolanda y Susana. Yo iniciaré una nueva etapa vital, con serenidad y sin resentimiento.Ha sido un honor defender derechos junto a profesionales de primer nivel, compartir estrados con compañeros, fiscales y jueces de este país, muchas veces sometidos a una presión injusta. Nunca quise ser abogado, siempre lo he dicho, pero este camino ha valido la pena.Gracias a todos, sinceramente
